“El amor cuesta”: el 81% de los jóvenes quiere formar una familia, pero siente que las relaciones son más difíciles de sostener

Un informe muestra cómo cambiaron las maneras de vincularse, el impacto de las redes y las nuevas expectativas frente a la pareja, la sexualidad y el futuro.
Hace 2 horas GENERAL


Hay algo que parece haber cambiado en la manera en que los jóvenes argentinos se relacionan:encontrar a alguien puede ser relativamente fácil construir algo con esa persona, bastante más difícil.

Las redes sociales multiplicaron las posibilidades de conocer gente. Las aplicaciones ampliaron el catálogo. Los mensajes permiten iniciar una conversación sin siquiera compartir el mismo lugar. Pero, al mismo tiempo, aparecennuevas dudas: cuánto escribir, cuándo responder, qué significa un “visto”, por qué alguien dejó de seguir a otro, si la persona con la que se está saliendo realmente quiere avanzar o simplemente está esperando encontrar una opción mejor.

En ese escenario,el amor no desapareció. Tampoco el deseo de tener una pareja, compartir un proyecto o formar una familia. Lo que parece haberse complicado esla construcción del vínculo


Una encuesta nacional realizada en junio de 2026 por Reyes Filadoro y Enter Comunicación, entre jóvenes de 18 a 35 años, muestra una generación atravesada por esacontradicción. El 77% considera que las relaciones son más descartables que en la época de sus padres. El 72% siente que vincularse hoy exige un esfuerzo emocional enorme y el 57% cree que las redes sociales complicaron las relaciones entre hombres y mujeres.

Y hay un dato que obliga a mirar el fenómeno desde otro lugar:el 81% quiere formar una familia.

El deseo de construir una vida con alguien sigue ahí.Lo que cambió parece ser la manera de llegar hasta ese proyecto y, sobre todo, las condiciones para sostenerlo


Quieren formar una familia, pero el futuro no está asegurado

El dato del 81% que quiere formar una familia es quizás el que mejor contradice la idea de que las nuevas generaciones dejaron de creer en el amor.El deseo está, lo que no siempre están son las condiciones para concretarlo.

Hernán Reyes, socio fundador de Reyes Filadoro, pone el foco justamente ahí: “No tener trabajo estable, no poder independizarse, no llegar a fin de mes son factores determinantes.Cuando la estabilidad material es imposible, el vínculo estable también se vuelve imposible o se posterga indefinidamente”. 


Los testimonios recogidos en la calle porTNmuestran cómo ese proyecto aparece hoy de maneras muy diferentes. Romina, de 23 años, no se imagina formando una familia por ahora. “Me veo trabajando, haciendo otras cosas. Pero no por ahí con alguien así tan formal”. Y explica:“Tengo 23 años. Siento que soy muy chica”.

Pilar, directamente, pone el foco en su desarrollo personal: “Estoy muy enfocada ahora en terminar mi carrera, en mis estudios, en lo laboral”. Cuando se le pregunta si busca una relación abierta o cerrada, responde:“No digo ni pareja abierta ni cerrada. La energía está puesta en eso”.

Un hombre de 30 añoslleva tres años vinculado con alguien, aunque todavía no sabe cómo definir la relación. Cuando le preguntaron si estaba en pareja respondió: “Algo así. Algo por el estilo”. No quiere tener hijos y cuenta que es una postura bastante extendida entre sus amigos: “La mayoría de amigos que tengo no hablan nunca de tener familia. No quieren tenerla”. En ese sentido, cuenta: “Tengo algunos que incluso se hicieron lavasectomía”. 


El problema no es encontrar a alguien, sino sostener el vínculo

La psicólogaGuadalupe Amparo López(MP 62.218), admisora de la Red Psico Espacios (@redpsicoespacios), advierte que las dificultades para construir una pareja no pueden explicarse solamente por decisiones individuales:hay una época que atraviesa la manera de relacionarse.

Hoy es posible conocer personas sin salir de casa, pero para la especialista hay una diferencia fundamental:“Una cosa es tener muchas posibilidades de encuentro y otra, muy diferente, es implicarse en un vínculo”, sostiene.

En ese escenario, la lógica del consumo también puede trasladarse al amor. “Estamos muy acostumbrados a elegir y descartar en relación con los objetos, y muchas veces lo hacemos a través de un click: el canal, la serie, la canción, la compra, el delivery. Sin darnos cuenta,podemos trasladar esa misma lógica al amor: si algo no me satisface, lo cambio”.

La especialista aclara que el problema no son las aplicaciones en sí mismas, sino lo que puede ocurrir cuando esa lógica de oferta se traslada a las relaciones. “Hay una persona, después otra, después otra. Si esta no funciona, aparece otra posibilidad. Ysiempre queda la sensación de que quizás la próxima sea mejor”, sostiene.

Así, tener más oportunidades para conocer a alguien también puede reducir la tolerancia al proceso necesario para construir una relación: “Las aplicaciones permiten el encuentro, pero también pueden generar una paradoja: tenemos muchísimas posibilidades de conocer personas y, al mismo tiempo, podemos tener cada vez menos tolerancia para atravesar el proceso necesario para conocer realmente a alguien”.

Para López, una relación estable exige, justamente, aquello que muchas veces choca con la lógica de la inmediatez:tiempo, espera y capacidad para atravesar las diferencias. “Una relación estable precisa tiempo, espera, presencia, cuerpo y también atravesar momentos que no son agradables. Requiere encontrarse con alguien que no siempre responde a nuestras expectativas y poder construir a partir de esas diferencias”, asegura.

Por eso, el desafío no sería encontrar a alguien perfecto, sino “sostener lo construido, conviviendo con aquello del otro que me gusta y también con aquello que no, en la medida en que esas diferencias sean tolerables y puedan ser sorteadas para mí”.

Y deja una frase que sintetiza buena parte de la discusión: “Elegir siempre implica renunciar. Cuando elijo a alguien, dejo otras posibilidades afuera. Yen una época que nos vende la fantasía de que podemos tenerlo todo, renunciar puede resultar especialmente difícil”.

¿Más libertad o más presión?

La generación que está construyendo sus vínculos creció con posibilidades que sus padres no tuvieron:puede conocer más personas, cuestionar mandatos y elegir de maneras diferentesqué significa estar en pareja. Pero esa libertad también trae nuevas preguntas: ¿Qué significa compromiso? ¿Cuándo una relación deja de ser casual? ¿Cuánto espacio necesita cada uno? ¿Qué lugar ocupa el sexo?

Una frase de uno de los jóvenes entrevistados resume buena parte de esas dudas:“Hay que hacer un esfuerzo por amar”.

Quizás esa sea una de las claves de este nuevo mapa. No porque el amor haya dejado de importar, sino porqueya no hay un único camino para llegar a él ni un modelo prefijado para sostenerlo.

Hay quienes quieren convivir y quienes prefieren casas separadas. Quienes buscan una relación tradicional y quienes no quieren ponerle nombre. Quienes proyectan hijos y quienes priorizan la carrera, los viajes o la independencia.Y quienes todavía creen que, pese a todo, vale la pena intentarlo.

El mapa cambió. El deseo de encontrar a alguien sigue ahí. Lo difícil, para muchos, parece seraprender cómo quedarse.


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