Algo cambió en las últimas semanas. En altas esferas del poder aseguran que fueKarina Mileila que en conversaciones reservadas en Casa Rosada le terminó de quitar el último apoyo que le quedaba aManuel Adorni, a raíz de las increíbles explicaciones con las que intentó justificar su crecimiento patrimonial. También su hermanoJavier, que retrasó una resolución por una cuestión casi de orgullo personal contra el sistema político, que lo llevó incluso a enfrentarse a los gritos con colaboradores en la quinta de Olivos y a dispensarle a su flamante ex jefe de Gabinete una batería de gestos. APatricia Bullrich, que se encargó en público y en privado de horadar al saliente funcionario e intentó promover su renuncia de todas las maneras posibles -una estrategia compartida por buena parte del Gabinete que llegó a irritar a Karina Milei más que al Presidente-, la secretaria general le había pedido “tiempo”, días atrás. 
Eldeadlinese decretó ayer a las 18.38, cuando el ahora ex jefe de Gabinete publicó en sus redes la carta de renuncia tras casiochomeses en el cargo y más de tres de un calvario político, judicial y mediático que lo consumieron a él y al Gobierno. Anoche, los hermanos Milei fantaseaban con empezar a dar vuelta esa página. 
A veces hay discusiones entre Karina y Javier y eso llevó a que prefirieran mantenerlo a Adorni”, ensayó semanas atrás un dirigente que conoce a los hermanos desde el minuto cero. Uno de los motivos de la permanencia de Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete radicaba, hasta hace no mucho tiempo, en la interna feroz en la cúpula del Ejecutivo entre la hermanísima ySantiago Caputo: el ex vocero presidencial llegó a ese lugar en octubre pasado, sin ningún antecedente en materia de gestión más que su rol de portavoz y una buena performance en una campaña electoral, como la porteña, de la que casi no participó, por sucercanía con Karina Mileiy la necesidad de ella deobturar el ascenso del consultor. 
Pero sostener a Adorni como ministro coordinador se tornó insoportable en las últimas semanas, un goteo diario de escándalos que impactó en la popularidad del Gobierno. Al desprestigio interno del saliente funcionario, que se convirtió en una sátira por las revelaciones en torno a las adquisiciones patrimoniales-su imagen negativa llegó a alcanzar más del 80%-, se sumó la parálisis de la gestión ejecutiva y, en particular, del Congreso: cualquier iniciativa quedó opacada, en algunos casos enstand-by, por la catarata de pedidos de interpelación y mociones de censura por parte de la oposición y la incomodidad de los aliados, hartos delaffaire. Era cuestión de tiempo, tal como avisó puertas adentro la Secretaria General. 
Pero sostener a Adorni como ministro coordinador se tornó insoportable en las últimas semanas, un goteo diario de escándalos que impactó en la popularidad del Gobierno. Al desprestigio interno del saliente funcionario, que se convirtió en una sátira por las revelaciones en torno a las adquisiciones patrimoniales-su imagen negativa llegó a alcanzar más del 80%-, se sumó la parálisis de la gestión ejecutiva y, en particular, del Congreso: cualquier iniciativa quedó opacada, en algunos casos enstand-by, por la catarata de pedidos de interpelación y mociones de censura por parte de la oposición y la incomodidad de los aliados, hartos delaffaire. Era cuestión de tiempo, tal como avisó puertas adentro la Secretaria General. 
Esa avanzada del Congreso se subió al derrotero de la investigación judicial que tuvo una aceleración atípica para un jefe de Gabinete en funciones.“Si la Justicia lo encuentra culpable, lo vuelo yo de una patada”, dijo el viernes Milei en Madrid para terminar de correrle a Adorni el último banquito sobre el que se sostenía. En Casa Rosada tenían, de antemano, escasísimas expectativas de un salvavidas para el ex vocero que evitara su hundimiento. Peor aún: sostenían, incluso,la posibilidad de una indagatoria en el cortísimo plazo. Eso precipitó la decisión. Fuentes y gestores judiciales resaltaron, además, que las gestiones que habría intentado desde el Ejecutivo fueron infructuosas. El encargado, en su momento, fueJuan Bautista Mahiques. Por eso el viaje reciente a París, en el marco del GAFI, que compartió con el juezAriel Lijo, que tramita el expediente por enriquecimiento ilícito del saliente ministro coordinador, delegado en el fiscalGerardo Pollicita, despertó todo tipo de elucubraciones, como si hiciera falta viajar hasta la capital francesa. Se disputan, en esa interna del Poder Judicial, intereses mucho más relevantes que la suerte de Adorni.
Ayer, al cierre de esta nota, mientras se terminaba de acordar la renuncia de Adorni en Olivos y la posible incorporación deDiego Santilli,“El Colorado”-el mejor posicionado- como reemplazo del renunciado funcionario, se preguntaban en el seno del Gobierno por qué el Presidente y su hermana habían sostenido a Adorni durante más de tres meses y provocado, con esa decisión, un desgaste prolongado de la gestión.
“Esta fue la ‘foto de Olivos’ de Javier”, exageró un dirigente libertario en términos del daño provocado en el liderazgo del Presidente. Más allá de la exageración, el escándalo volvió a poner bajo la lupa la conducción de Milei y la lógica política que utiliza para tomar sus decisiones: por qué si el mandatario borró de un plumazo a un buen número de funcionarios, incluso algunos mucho más cercanos comoNicolás PosseoGuillermo Francos, a los que conocía desde hacía años, tardó tanto tiempo en definir la suerte de Adorni, el dirigente que mayor daño le causó al Gobierno con sus tropelías patrimoniales.
