Gebel decidirá después del Mundial de fútbol, que termina el 13 de julio próximo, si se involucra activamente en la política. Su familia se resiste y prefiere quedarse en Estados Unidos. Mientras tanto, habilita a empresarios y sindicalistas a avanzar con un armado propio cuyofinanciamientoes hasta ahora confuso y poco claro. 
Esteoutsiderde la política doméstica no tiene una postura tomada ni un discurso elaborado sobre la condena a prisión deCristina Kirchnerni sobreel rumbo de la gestión de Milei(criticó ligeramente el desempleo y el ajuste a los jubilados).
En privado, evita cuestionar al Gobierno, pero también aAxel Kicillof. Además,dice no conocer a Sergio Massa ni a Mauricio Macri. Su desconocimiento de los actores principales del ajedrez electoral es por lo menos curioso. Tampoco tiene un programa económico ni un economista que sirva como referencia. Es difícil de encasillar en algún partido.
Afirma que las donaciones que hace a través deRiver Church USA Incorporated, el emprendimiento propio con el que gana fortunas en California, cubrieron un vacío que, a su entender, el Estado debió cubrir. Suele recurrir a un ejemplo durante la pandemia por el coronavirus, cuando desafió el aislamiento para activar una red solidaria de reparto de alimentos en diferentes países, incluido la Argentina. 
Despunta apenas una definición sobre su perfil político cuando defiende aNayib Bukele, el presidente de El Salvador a quien considera un amigo. Evita hablar de “mano dura” o de violaciones a los derechos humanos en las cárceles salvadoreñas, pero destaca que su política de seguridad redujo la delincuencia y le hizo ganar elecciones.
Deja otra ligera sentencia que lo podría describir en caso de saltar a la política:es intolerante con la prensa. Con pasado en medios gráficos, televisivos y radiales, Gebel advierte en privado sobre una caída en la calidad de los medios de comunicación y en sus publicaciones. Dice que lo fastidian los títulos alarmistas y zócalos marketineros, y pone la guardia en alto para defender cómo construyó su fortuna. También cuestiona los sondeos de opinión que lo midieron sin haber oficializado su candidatura.
Su lanzamiento a la política está todavía verde y es por ahora un interrogante. A fines de 2025 se creó un espacio llamadoConsolidación Argentinacuyas caras más visibles son el exlibertario y legislador porteñoEugenio Casielles, el sindicalista aeronáuticoJuan Pablo Breyy el exfutbolistaWalter Erviti. “Apostamos a convencer a Dante de participar y competir y de armar un frente transversal, por fuera de los partidos tradicionales”, dice uno de los impulsores del armado.
Casielles y Brey, escoltas de Gebel en su raid de 72 horas por Buenos Aires, promovieron algunos de los encuentros que tuvo el pastor, que se hospeda en un departamento propio enPuerto Madero. Visitó a la cúpula de la CGT en la sede de la Uocra y tuvo un mano a mano con el gobernador de Córdoba,Martín Llaryora. El cordobés ya había dado una señal cuando habilitó a su secretario de Culto para que participe deun acto de Consolidación Argentina en Lanús. 
Gebel también cenó con Mario Pergolini, a quien lo unirían algunos proyectos societarios, yen su agenda esperan encuentros con empresarios y dirigentes políticos y religiosos.Todo en función de una candidatura que hoy está en evaluación, con más dudas que certezas.